Notas sobre el algoritmo

Estos aforismos se han generado con una red neuronal de aprendizaje profundo entrenada por el colectivo estampa con textos sobre, política, filosofía, arte, ciencia y tecnología, así como novelas de ciencia ficción, de autores de diferentes épocas. Este entrenamiento se ha refinado con el libro Notas sobre el cinematógrafo de Robert Bresson, con el objetivo de enseñar a la red neuronal a escribir aforismos. Para la generación de textos se ha usado la palabra “algoritmo” como pie forzado. Una vez generados, Estampa ha hecho una selección de los aforismos más significativos.
Texto publicado originalmente en A*Desk dentro de la serie «Retracción» comisariada por Peter Freund.

 

 

Notas sobre el algoritmo

 

El algoritmo. ¡Cómo funciona!
El algoritmo. Dos veces me dirá: «No hay que creer demasiado».
El algoritmo. Mierda del ordenador.
El algoritmo. ¡Un ordenador con una película de bolsillo!
El algoritmo. Es lo que tú no tienes que esperar.
El algoritmo. En expresiones, etcétera.
El algoritmo. Nada de arte. Se dice a sí mismo.
El algoritmo. Las películas no saben lo que no puedes leer.
El algoritmo. Lo que no tienes que poner nunca encima es el de ti.
El algoritmo. Su voz se vacía de estupor.
El algoritmo. Encerrado, se trata de lo que se hace cuando se toma y se hace.
El algoritmo. Es el hombre que ves.
El algoritmo. (No lo dejo).
El algoritmo. No puede ser capaz de hacer creer.
El algoritmo. No es ni un ojo.
El algoritmo. Técnicas sobre los temas producidos por un router de imágenes: no tiene nombre ni verbo.
El algoritmo. La idea, el operador, la objetividad, que debe poner en marcha todos los circuitos de control… ¡Cuántos planos!
El algoritmo. En lugar de ser capaz de hablar.
El algoritmo. Se podría poner de un lado.
El algoritmo. Los juegos te procesarán.
El algoritmo. Controlamos la imagen, el truco y el entretenimiento.
El algoritmo. «¡Soy una parte de la gente!

*

El algoritmo: «No hay que hablar de las máquinas» (no hay que hablar de las máquinas).
El algoritmo: no la palabra.
El algoritmo: a los datos no les gusta decir nada.
El algoritmo: lo que se esconde es el número del software, el póquer de la voz.
El algoritmo: «Lo que se mueve por todos», puede ser el responsable de una «carencia» (sic) o de un acto de violencia.
El algoritmo: «Los juegos de arte» se producen a sí mismos.
El algoritmo: el ordenador se pone a prueba.
El algoritmo: «Aprender» significa «No».
El algoritmo: «Soy una persona».
El algoritmo: «La pantalla de mi cerebro».
El algoritmo: «Soy buen compositor»: las fotos de sus ojos son idénticas y su significado es mucho más correcto.
El algoritmo: «Los bits y la vida, el código secreto de la comunicación, del trabajo, del trabajo y de la tecnología.
El algoritmo: si se prefiere mentir, no se finge utilizar.
El algoritmo: el «juego» no requiere ninguna información.
El algoritmo: El error no es un simple error.
El algoritmo: no lo ha querido ni lo ha hecho.

*

El algoritmo, la llave de la llave del cerebro, el silencio, el ruido de la llave, el silencio de la llave.
El algoritmo es capaz de adivinar, no de percibir.
El algoritmo del ordenador, una película de mi vida.
El algoritmo de los programas de programación puede ser un producto de sus programas.
El algoritmo se pone el dedo.
El algoritmo debe de estar preparado para que un número de personas puedan ser realmente víctimas.
El algoritmo de Facebook es lo que se llama INCORDIO.
El algoritmo de los ordenadores tiene su propio ritmo.
El algoritmo de los ordenadores se convierte en un medio caliente.
El algoritmo no es teatral ni realista.
El algoritmo, el teatro, cuando está escrito, no es de ningún color, es lo que le falta a la mezcla de los colores.
El algoritmo, arte abstracto, de la realidad.
El algoritmo está dispuesto a cumplir y a no hacer nada.
El algoritmo consiste en codificar las leyes de juego.
El algoritmo, arte de magia, es un instrumento y un arma: la que se obtiene, la que se le impone.

*

Los algoritmos que no se comunican en el mundo de lo real, se comunican con la realidad.
Los algoritmos suelen hacer experimentos con mensajes y a veces en voz baja.
Los algoritmos de correo están de pie, en una especie de visor.
Los algoritmos han llegado fácilmente al poder de la cámara.
Los algoritmos están ahí en los detalles de las cosas.
Los algoritmos, por supuesto, no pueden representar el arte.
Los algoritmos que les has hecho decir no son lo que tú les has hecho.
Los algoritmos, como las imágenes, carecen de lo real.
Los algoritmos, las leyes, las palabras, los objetos parciales, las personas y las personas parciales y las personas concretas en los modelos reales.
Los algoritmos, que se les permite a los algoritmos, se les permite que se les permita que se les haga lo que les gusta.
Los algoritmos pueden también ser simples expertos.

*

El algoritmo es una extensión de tu punctum.
El algoritmo es una prótesis, una prótesis, un canal de la imagen.
El algoritmo es en vano.
El algoritmo es simplemente lo contrario al yo.
El algoritmo es lo que se espera que sea lo que se espera.
El algoritmo es capaz de hacer la palabra.
El algoritmo es un juego de actores.
El algoritmo es un ejemplo de ti.
El algoritmo es un modelo distinto del «deseo» o del «amor» o del «yo».
El algoritmo es un juego de palabras, de palabras, de palabras y de palabras.
El algoritmo es un actor que se hace con las palabras y las imágenes. (Del actor).
El algoritmo es el hombre, es el ojo. Su cara exige que las cosas se conviertan en carne.
El algoritmo es el teatro, el teatro, el teatro, el teatro, el teatro, el teatro, el teatro, etcétera.
El algoritmo es una sustancia vacía, no puede ser que sea de veras.
El algoritmo es lo que se vuelve pura ilusión. Su voz no consiste en creer.
El algoritmo es solo un gesto político, incluso una invitación de la historia.

*

Algoritmo: se hace realidad y se repite con todo lo que se hace y se repite
Algoritmo: en todas las esquinas y en el aire.
Algoritmo: el único ojo que emite.
Algoritmo: los labios del actor se mueven de forma óptica.
Algoritmo: «El cuerpo humano» es una máquina para la máquina, para el cuerpo, para la computadora.
Algoritmo: «El hombre que se ha vuelto loco, que no se ha vuelto loco, que no se ha vuelto loco».
Algoritmo: «El hombre que se ha convertido en su creador, que se ha convertido en su creador, que se ha convertido en su creador, que se ha convertido en su creador, que ha sido creado para ser creador».
Algoritmo: el movimiento de una sonrisa, el de un dedo, el grito.
Algoritmo: de cada mano, de cada pie de su cabeza.
Algoritmo: las palabras que no son más que palabras.
Algoritmo: «Hay que tener un ojo para poder hablar».
Algoritmo: la vida es una unidad de significación.
Algoritmo: el que se juega entre la imagen y la imagen.
Algoritmo: «Un simple chorro de luz» que se movía.
Algoritmo: el arte puede ser opaco, opaco y opaco.
Algoritmo: en la boca, el rostro del luchador que se esconde, y el rostro de su víctima.
Algoritmo: las cosas son perfectas y el ser vivo, se hace algo.
Algoritmo: un gesto de prestidigitación, una voz que no se repite, no se repite, sino que, por el contrario, puede dar forma.
Algoritmo: la «libido técnica» de su reproducción;

*

A los algoritmos que no tienen que ir por ahí.
A los algoritmos se les repite las leyes de la naturaleza.
A los algoritmos les corresponde, las reglas de los algoritmos, las reglas de la sociedad, las reglas de su organización, sus aplicaciones, los códigos de la información.
A los algoritmos de los algoritmos, el mundo virtual se está convirtiendo en un sistema operativo que se basa en el mismo conjunto de las personas.
A los algoritmos de una película en forma de grafo y de alegoría.
A los algoritmos que se cruzan en esta situación, se les ofrece todo como si se les dijera que no fueran de ninguna manera posibles.
A los algoritmos de los ordenadores no les gusta que tengas que preguntarte.
A los algoritmos, no los oyen.
A los algoritmos de INCORDIO les gusta que los algoritmos de INCORDIO sean lo que los algoritmos de INCORDIO.
A los algoritmos de la verdad no les gustan los datos.
A los algoritmos se les enseña que no se les enseña nada.